La transición energética se acelera y América Latina enfrenta el desafío de convertir su potencial en liderazgo real
La transición energética se acelera y América Latina enfrenta el desafío de convertir su potencial en liderazgo real
H2NEWS
Fecha publicada: 27 Enero, 2026

La transición energética global ha dejado atrás la etapa de los anuncios y las promesas. Hoy, el desafío es ejecutar a escala, con velocidad y coherencia. Esa es la principal conclusión del estudio Fossil Detox Progress Report, elaborado por la consultora e ingeniería internacional AFRY, que analiza el estado real del abandono de los combustibles fósiles y las condiciones necesarias para alcanzar la neutralidad climática a mitad de siglo.
El informe plantea que la salida de los fósiles ya no es una aspiración lejana. Está ocurriendo, pero de forma desigual, fragmentada y aún demasiado lenta para alinearse con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Las tecnologías existen, los costos de las renovables han caído y el conocimiento técnico está disponible. El cuello de botella está en la implementación, en la infraestructura y en la capacidad de transformar sistemas completos, no solo proyectos aislados.
Según AFRY, para alinearse con ese objetivo, las emisiones globales deberían reducirse en torno a un 42% al año 2030, una meta que hoy parece lejana si no se acelera de manera significativa la implementación de soluciones ya disponibles.
“La transición para dejar atrás los combustibles fósiles y los materiales de origen fósil ya no es una aspiración lejana; se está convirtiendo en una realidad tangible. A medida que el impulso crece en todos los sectores, el desafío ya no consiste en identificar soluciones, sino en acelerar la implementación, escalar las inversiones y garantizar que la transformación sea justa, resiliente y competitiva”, señala Linda Pålsson, CEO de AFRY.
Energías renovables como eje estructural del nuevo sistema energético
AFRY es clara en un punto central: la electricidad limpia será la columna vertebral del sistema energético futuro. La expansión de la energía solar, eólica e hidroeléctrica es imprescindible, pero ya no basta con sumar capacidad instalada. El desafío es construir sistemas eléctricos resilientes, con redes modernas, digitalizadas y capaces de absorber grandes volúmenes de generación variable.
Durante el último año, el crecimiento renovable fue significativo, pero muchos proyectos quedaron atrapados en cuellos de botella regulatorios, retrasos en permisos y limitaciones de conexión a red. Esto confirma que la transición no es solo tecnológica, sino profundamente institucional. Sin planificación territorial, sin inversión en transmisión y sin marcos regulatorios ágiles, la desfosilización pierde tracción.
El hidrógeno renovable como pieza estratégica, no como solución mágica
El estudio otorga un rol relevante al hidrógeno renovable y a sus derivados, especialmente para aquellos sectores donde la electrificación directa no es viable. Industria pesada, transporte de carga, aviación y marítimo aparecen como los principales casos de uso donde el hidrógeno, el amoníaco y los e-fuels serán indispensables.
Sin embargo, AFRY introduce una mirada más realista, lejos del entusiasmo inicial. El despliegue del hidrógeno avanza más lento de lo esperado. Los altos costos, la falta de demanda asegurada y la ausencia de contratos de largo plazo siguen siendo barreras críticas. El mensaje es claro: el hidrógeno será clave, pero solo si se integra de manera estratégica, con políticas estables y priorizando aplicaciones donde realmente aporta valor climático y económico.
Flexibilidad y almacenamiento, el factor silencioso de la transición
Uno de los aportes más interesantes del informe es el énfasis en la flexibilidad del sistema energético. En un mundo dominado por renovables, no importa solo cuánta energía se produce, sino cuándo y cómo está disponible. Aquí entran en juego las baterías, el almacenamiento hidráulico y, nuevamente, el hidrógeno como solución de almacenamiento de larga duración.
AFRY advierte que los mercados aún no reconocen adecuadamente el valor de la flexibilidad. Mientras esto no cambie, las inversiones seguirán siendo insuficientes y los sistemas eléctricos enfrentarán crecientes tensiones operativas.
Industria, edificios y transporte, donde se juega la descarbonización real
Más allá del sector eléctrico, el informe identifica a la industria, los edificios y el transporte como los grandes campos de batalla de la transición. Allí se concentran el consumo de energía fósil y las emisiones más difíciles de reducir.
La eficiencia energética reaparece como una herramienta inmediata y subutilizada. La circularidad de materiales gana espacio, aunque todavía de forma incipiente. En transporte, la electrificación avanza en vehículos livianos, pero el grueso de las emisiones futuras dependerá de soluciones para carga pesada, aviación y marítimo, donde los combustibles sostenibles y el hidrógeno serán determinantes.
América Latina, alto potencial y desafíos persistentes
AFRY identifica a la región como una de las zonas con mayor potencial para energías renovables, pero también con desafíos estructurales relevantes, como déficits de infraestructura, limitaciones de financiamiento y marcos regulatorios inestables.
En Sudamérica, Brasil es destacado por contar con una matriz energética que ya supera el 45% de participación renovable, aunque enfrenta desafíos persistentes en uso de suelo y deforestación.
Con respecto al caso de Chile, el país comparte los principales desafíos de la región. Su liderazgo en energías renovables y las ambiciones en hidrógeno verde deberán ir acompañadas de una expansión acelerada de la transmisión eléctrica, mayor capacidad de almacenamiento, claridad regulatoria y acceso a financiamiento climático internacional, factores clave para transformar las metas climáticas en proyectos concretos.
Al respecto, el Commercial Manager Southern Cone de AFRY, Ángel Arancibia, señaló: “Chile y la región tienen condiciones únicas para liderar la transición energética, pero el verdadero reto está en la infraestructura que conecte la generación renovable con la demanda. Acelerar inversiones en redes, almacenamiento y regulación requiere colaboración público-privada para transformar metas en resultados concretos y sostenibles”.
A través del Fossil Detox Progress Report 2025 se puede concluir que la transición energética ya no está limitada por la falta de tecnología, sino por la velocidad de implementación, la coordinación entre políticas públicas y privadas, y la capacidad de movilizar inversión a gran escala. En este escenario, se plantea la necesidad de avanzar hacia estrategias integrales que conecten energía, industria, infraestructura y financiamiento para lograr una descarbonización efectiva y sostenible.
Captura y remoción de carbono, un complemento inevitable
AFRY subraya que incluso con una descarbonización agresiva, existirán emisiones residuales. Para esos casos, la captura y remoción de carbono será necesaria. Tecnologías como la captura industrial, la remoción directa del aire y las soluciones basadas en naturaleza forman parte del portafolio, aunque todavía enfrentan altos costos y desafíos de escala.
El informe insiste en que estas soluciones no reemplazan la reducción de emisiones, sino que la complementan. Sin ellas, alcanzar el net zero será prácticamente imposible.
De la ambición a la ejecución
La conclusión del Fossil Detox Progress Report es tan técnica como política. El mundo no carece de soluciones, carece de velocidad, coherencia y decisión. La transición energética entra ahora en una fase industrial, donde los errores cuestan caro y la inacción se traduce en pérdida de competitividad.
Para América Latina, y especialmente para los países que apuestan por el hidrógeno renovable, el mensaje es directo: la ventana de oportunidad sigue abierta, pero se está estrechando. El liderazgo no lo definirán los anuncios, sino la capacidad de ejecutar proyectos, construir infraestructura y generar confianza a largo plazo. Ahí es donde se jugará el verdadero futuro energético de la región.




