Estudio global advierte que sin políticas de Estado el hidrógeno limpio no despegará como industria

Estudio global advierte que sin políticas de Estado el hidrógeno limpio no despegará como industria

Fecha publicada: 13 Mayo, 2026

La consultora noruega de gestión de riesgos DNV publicó en 2026 su informe Energy Transition Outlook: Hydrogen to 2060, un análisis exhaustivo del rol del hidrógeno renovable y bajo en carbono en la transición energética global. La principal conclusión es categórica: el hidrógeno limpio no es competitivo en el mercado y no lo será hasta que los costos de las emisiones de carbono sean suficientemente altos. Mientras eso no ocurra, su desarrollo depende directamente de la acción de los gobiernos.

El informe identifica la falta de respaldo político como la causa principal del ajuste a la baja en sus proyecciones. Según DNV, el hidrógeno solo compite en la matriz energética cuando cuenta con el soporte de medidas como subsidios, precios al carbono y mandatos regulatorios. Sin estas condiciones, pierde viabilidad frente a otras alternativas. La reversión de políticas en Estados Unidos durante los últimos años es señalada como el factor más disruptivo, aunque el debilitamiento de compromisos de descarbonización también se observa en otras regiones.

Un mercado que aún crece, pero desde una base frágil

A pesar de la corrección a la baja, el estudio proyecta que el mercado de hidrógeno limpio todavía crecerá cien veces entre hoy y 2060, con una inversión acumulada en capital de aproximadamente tres billones de dólares en los próximos 35 años. Actualmente existen más de 1.500 proyectos piloto y a pequeña escala planificados en el mundo, aunque solo un tercio ha alcanzado la decisión de inversión final (FID) y apenas unos pocos han avanzado a la fase de construcción.

El análisis de DNV establece que el hidrógeno limpio tiene un rol indispensable, pero acotado. A medida que la energía solar, eólica y las baterías se han abaratado y escalado rápidamente, el hidrógeno ha cedido terreno en aplicaciones que pueden ser electrificadas directamente, como edificios residenciales, camiones de carga pesada y algunas aplicaciones industriales de calor moderado. El campo de acción que el informe le asigna con mayor certeza es el de los sectores difíciles o imposibles de electrificar: producción de acero, química industrial, aviación y transporte marítimo.

Tres instrumentos que los Estados deben activar

En cuanto al tipo de intervención estatal requerida, el informe detalla tres instrumentos fundamentales.

Primero, los subsidios para acelerar el despliegue temprano, reducir el riesgo de inversión y permitir el aprendizaje productivo.

Segundo, los precios al carbono, que reducen la brecha de costo entre el hidrógeno renovable y el hidrógeno de origen fósil no abatido.

Tercero, los mandatos y obligaciones regulatorias para crear certeza de demanda en los sectores de difícil electrificación, especialmente en países donde los combustibles fósiles siguen siendo subsidiados. El informe señala que tecnologías no competitivas en su origen, como los convertidores catalíticos o los controles de contaminación industrial, históricamente han ingresado a los sistemas energéticos a través de mandatos. El hidrógeno limpio no sería diferente en ese sentido.

El reporte advierte también que el desarrollo de esta industria requiere construir cadenas de valor completamente nuevas, que van desde el suministro de energía renovable y electrolizadores, hasta la infraestructura de transporte, almacenamiento y certificación de emisiones. En ese contexto, DNV concluye que la transición al hidrógeno limpio es de naturaleza política, no de mercado, y que está moldeada por la fragmentación geopolítica y las políticas industriales de cada región.

China y Oriente Medio y Norte de África (MENA) emergen en el informe como los centros dominantes de producción y tecnología. China, en particular, ha empujado el escalamiento del hidrógeno limpio como parte de su actual Plan Quinquenal, y sus fabricantes ya suministran el 75% de la capacidad acumulada de electrolizadores proyectada al año 2060. Europa, por su parte, cuenta con una brecha de costos más amplia, pero el estudio proyecta que la cerrará mediante precios al carbono y subsidios sostenidos.

El informe concluye con un llamado directo a los responsables de políticas públicas a estudiar los avances prácticos alcanzados en los proyectos piloto y a actuar con decisión. Para DNV, la industria se encuentra en un punto de inflexión para escalar, pero en una posición frágil. El hidrógeno, señala el documento, completa los aspectos más difíciles del proceso de descarbonización al que tantas naciones se han comprometido, y también contribuye a la seguridad energética al reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.

Fuente: DNV Energy Transition Outlook 2026 — Hydrogen to 2060

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