Egipto y Marruecos: demanda y no el financiamiento mantienen frenados los proyectos de hidrógeno verde

Egipto y Marruecos: demanda y no el financiamiento mantienen frenados los proyectos de hidrógeno verde

Fecha publicada: 04 Junio, 2026

Pese a contar con estrategias nacionales de hidrógeno, marcos de incentivos, fuerte interés de inversionistas internacionales y amplias carteras de proyectos, Egipto y Marruecos aún no han logrado que ningún proyecto de hidrógeno verde alcance una Decisión Final de Inversión (FID). Esa es una de las principales conclusiones del estudio From ambition to bankability: Unlocking final investment decision for green hydrogen in Egypt and Morocco, elaborado por la Green Hydrogen Organisation (GH2) en colaboración con la Netherlands Enterprise Agency (RVO).

El informe analiza por qué dos de los países considerados más prometedores para la producción de hidrógeno verde y amoníaco verde en el Mediterráneo continúan enfrentando dificultades para transformar anuncios y planes de desarrollo en inversiones concretas.

La principal barrera es la incertidumbre sobre la demanda

A diferencia de la percepción habitual de que el principal desafío es conseguir financiamiento, el estudio concluye que el problema central se encuentra en la falta de certidumbre sobre los ingresos futuros de los proyectos.

Los autores señalan que la ausencia de acuerdos de compra de largo plazo y de señales claras de demanda impide a los desarrolladores demostrar la viabilidad económica de sus iniciativas. Sin esa certeza, los financiadores no pueden evaluar adecuadamente los flujos de ingresos ni estructurar mecanismos de financiamiento de proyectos.

De acuerdo con las entrevistas realizadas para el estudio, las instituciones financieras mantienen interés en participar en proyectos de hidrógeno verde una vez que estos alcanzan niveles adecuados de bancabilidad. Sin embargo, el desafío surge mucho antes, durante la etapa en que los desarrolladores deben financiar estudios de ingeniería, análisis de factibilidad, permisos y estructuración comercial sin garantías de que los proyectos lleguen a materializarse.

Los proyectos se concentran en una misma etapa crítica

El análisis identifica un patrón común en ambos países: la mayoría de los proyectos converge en una fase previa al FID, donde la incertidumbre sobre la demanda y los ingresos futuros dificulta el avance hacia el cierre financiero.

En Egipto, los entrevistados perciben que gran parte de los proyectos se encuentra estancada precisamente en esa etapa. Entre los factores mencionados destacan las dificultades para asegurar compradores, las incertidumbres relacionadas con infraestructura de transmisión eléctrica y los desafíos asociados al desarrollo simultáneo de infraestructura y producción de hidrógeno.

En Marruecos, la percepción es algo distinta. Muchos actores consideran que todavía es prematuro afirmar que los proyectos están detenidos, dado que avanzan dentro del proceso estructurado definido por la denominada Oferta de Hidrógeno de Marruecos. Sin embargo, el estudio indica que, al igual que en Egipto, los proyectos deberán resolver el desafío de asegurar demanda y contratos de compra para alcanzar el FID.

Dos modelos de desarrollo con resultados similares

El informe muestra que ambos países han seguido estrategias diferentes para impulsar la industria.

Egipto ha apostado por posicionarse como un centro regional para la exportación de hidrógeno y sus derivados, apoyándose en la Zona Económica del Canal de Suez y en una activa política de atracción de inversionistas. Desde 2022 se han firmado más de veinte memorandos de entendimiento para el desarrollo de proyectos de hidrógeno y amoníaco verde.

Marruecos, en cambio, ha adoptado un enfoque más selectivo y estructurado bajo la coordinación de MASEN. De las 47 propuestas recibidas en el marco de la Oferta de Hidrógeno de Marruecos, fueron seleccionados siete proyectos liderados por seis grupos inversionistas. Uno de los requisitos para participar es demostrar la existencia de potenciales compradores, buscando fortalecer desde el inicio la viabilidad comercial de las iniciativas.

A pesar de estas diferencias, el estudio concluye que ambos países enfrentan un mismo cuello de botella: la dificultad para convertir proyectos técnicamente viables en inversiones financiables.

La demanda industrial local aparece como una ventaja

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que los proyectos respaldados por demanda industrial existente parecen tener mayores probabilidades de avanzar.

El estudio destaca el caso de OCP, el gigante marroquí de fertilizantes fosfatados, que impulsa una estrategia para sustituir amoníaco de origen fósil por amoníaco verde destinado a sus propias operaciones. Este modelo permite que la misma compañía actúe como desarrollador, comprador y consumidor final, reduciendo significativamente la incertidumbre sobre los ingresos futuros.

Según el análisis, este tipo de integración industrial ofrece una ruta más clara hacia la bancabilidad que los proyectos orientados exclusivamente a mercados de exportación, donde la rentabilidad depende de la evolución de regulaciones, subsidios y mecanismos de apoyo en los países importadores.

Europa sigue siendo un factor determinante

La investigación también advierte que gran parte de los proyectos de Egipto y Marruecos depende de mercados europeos para comercializar derivados del hidrógeno verde, como amoníaco, e-fuels o insumos para la producción de acero verde.

Por esta razón, las decisiones regulatorias en Europa tienen un impacto directo sobre la capacidad de los proyectos para avanzar. La incertidumbre respecto de normas de certificación, mandatos de consumo, mecanismos de apoyo a la demanda y el tamaño futuro del mercado europeo aparece como uno de los factores que prolongan las etapas previas al FID.

Más que capital, se requiere reducir riesgos

La principal conclusión del informe es que el desafío actual para el hidrógeno verde en Egipto y Marruecos no es movilizar mayores volúmenes de financiamiento, sino reducir las incertidumbres que impiden que ese capital llegue efectivamente a los proyectos.

Los autores sostienen que la prioridad debe centrarse en crear señales de demanda más robustas, fortalecer mecanismos de compra de largo plazo, apoyar la preparación temprana de proyectos y mejorar la coordinación entre desarrolladores, instituciones financieras y gobiernos.

En otras palabras, el problema no es la falta de dinero disponible para invertir en hidrógeno verde, sino la dificultad para construir proyectos que entreguen suficiente certeza para que los inversionistas decidan dar el paso final.

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