Agencia Internacional de Energía: Demanda global de hidrógeno supera 100 millones de toneladas en 2025
Agencia Internacional de Energía: Demanda global de hidrógeno supera 100 millones de toneladas en 2025
Fecha publicada: 22 Junio, 2026

El conflicto en Medio Oriente ha interrumpido la producción y el comercio mundial de productos basados en hidrógeno, dejando al descubierto vulnerabilidades en las cadenas de suministro que sustentan la producción de fertilizantes, la refinación y la industria química, de acuerdo con un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
La más reciente edición del Global Hydrogen Review de la AIE concluye que la crisis está renovando el interés por el hidrógeno y los combustibles derivados del hidrógeno como alternativas para fortalecer la seguridad energética a largo plazo. Sin embargo, el hidrógeno de bajas emisiones aún está lejos de alcanzar la escala necesaria para ofrecer una respuesta inmediata.
El informe muestra que la demanda mundial de hidrógeno superó los 100 millones de toneladas en 2025, mientras que la producción de hidrógeno de bajas emisiones aumentó un 20%, alcanzando casi 1 millón de toneladas. No obstante, barreras persistentes como los altos costos, la incertidumbre de la demanda, la complejidad regulatoria y la falta de infraestructura continúan ralentizando el desarrollo del hidrógeno de bajas emisiones, alejando cada vez más las metas para 2030 anunciadas por los gobiernos.
“El conflicto actual ha puesto de relieve hasta qué punto las economías de todo el mundo dependen del comercio de productos basados en hidrógeno, desde fertilizantes hasta combustibles e insumos industriales, así como el papel significativo que desempeña Medio Oriente en esas cadenas de suministro”, afirmó el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol. “Los países están buscando formas de hacer que sus sistemas energéticos sean más resilientes y diversificados. El hidrógeno de bajas emisiones puede desempeñar un papel importante en esos esfuerzos con el tiempo, pero será necesario un apoyo político más sólido y un despliegue mucho más rápido antes de que pueda contribuir de manera significativa a gran escala”.
Los mercados de fertilizantes han sido particularmente afectados por el conflicto en Medio Oriente. La región representa aproximadamente una sexta parte de la producción mundial de hidrógeno y desempeña un papel fundamental en el comercio global de amoníaco, urea, metanol y productos refinados. Las interrupciones en la producción, las exportaciones y las rutas marítimas han contribuido a la escasez y a la volatilidad de los precios en los mercados internacionales.
El informe señala que los precios de la urea se duplicaron entre enero y mayo de 2026 debido a las interrupciones del suministro, el aumento de los precios del gas natural y las restricciones a las exportaciones, factores que endurecieron las condiciones del mercado global. El consiguiente incremento en los costos de los fertilizantes representa riesgos para las cadenas de suministro alimentario, especialmente en economías agrícolas dependientes de las importaciones.
Se espera que la producción de hidrógeno de bajas emisiones alcance un nuevo récord en 2026 y supere por primera vez el 1% de la producción mundial de hidrógeno. Sin embargo, pese a los avances continuos, el impulso de las inversiones se debilitó en 2025. Los retrasos en las decisiones finales de inversión y la reducción de la cartera de proyectos reflejan los desafíos que enfrenta el sector.
A pesar de que algunos mercados mantienen políticas de apoyo, el hidrógeno de bajas emisiones y los productos derivados siguen siendo considerablemente más costosos que las alternativas convencionales. Si bien la diversificación puede fortalecer la seguridad energética, también puede implicar costos adicionales.
Como consecuencia, la cartera de proyectos anunciados para producir hidrógeno de bajas emisiones hacia 2030 se redujo aproximadamente en una cuarta parte respecto al año anterior, situándose en 27 millones de toneladas debido a retrasos y cancelaciones. Asimismo, los proyectos que han alcanzado una decisión final de inversión o que tienen altas probabilidades de estar operativos para 2030 disminuyeron desde los 10 millones de toneladas estimados en la evaluación anterior a poco más de 6 millones de toneladas.
La demanda sigue siendo el principal elemento faltante. El volumen de hidrógeno de bajas emisiones cubierto por nuevos acuerdos de compra (offtake agreements) se mantuvo bajo durante 2025, prácticamente sin cambios respecto al año anterior. Solo alrededor del 20% de los nuevos volúmenes firmados contaban con compromisos contractuales firmes. Esta falta de certidumbre en la demanda continúa siendo señalada por los desarrolladores como una de las mayores barreras para la inversión.
China sigue liderando el despliegue de electrolizadores, concentrando cerca del 75% de las nuevas instalaciones en 2025, mientras que la capacidad instalada global se duplicó hasta alcanzar los 4 gigavatios. Sin embargo, el informe detecta señales de desaceleración, ya que las decisiones de inversión para nuevos proyectos de producción de hidrógeno mediante electrólisis disminuyeron por primera vez. Se espera que las nuevas políticas de apoyo introducidas a finales de 2025 contribuyan a reactivar el crecimiento en los próximos años.
En Europa, los programas de apoyo y los requisitos regulatorios están ayudando a impulsar proyectos, particularmente en el sector de la refinación. No obstante, la lenta implementación de normativas clave sigue retrasando las inversiones y la ampliación de capacidades. En otras regiones, se observan avances en Norteamérica, India y Japón, aunque la incertidumbre respecto a las regulaciones, los incentivos y la demanda futura continúa representando un desafío.
El informe también destaca las oportunidades y desafíos que enfrenta África. El continente cuenta con abundantes recursos de energía renovable y un importante potencial de largo plazo para la producción de hidrógeno de bajas emisiones, pero su desarrollo aún se encuentra en una etapa temprana.
Actualmente, África produce apenas unas 6.000 toneladas de hidrógeno de bajas emisiones y ninguno de los 34 proyectos anunciados con el objetivo de entrar en operación antes de 2030 ha alcanzado una decisión final de inversión.
Según el informe, el hidrógeno podría impulsar el desarrollo industrial, mejorar la seguridad alimentaria mediante la producción local de fertilizantes y permitir que los países africanos avancen en la cadena de valor de sectores como la producción de acero. Sin embargo, el éxito dependerá de la reducción de los costos de financiamiento y de la integración de las estrategias de hidrógeno con prioridades más amplias de desarrollo económico.
English Version
The conflict in the Middle East has disrupted global production and trade in hydrogen-based products, exposing vulnerabilities in supply chains that underpin fertiliser production, refining and chemicals manufacturing, according to a new IEA report.
The latest edition of the IEA’s Global Hydrogen Review finds that the crisis is renewing interest in hydrogen and hydrogen-based fuels as options to strengthen energy security in the long term, although low-emissions hydrogen remains far from the scale required to provide an immediate response.
The report shows that demand for hydrogen worldwide surpassed 100 million tonnes in 2025, while production of low-emissions hydrogen grew by 20% to almost 1 million tonnes. However, persistent barriers including high costs, uncertain demand, complex regulations and a lack of infrastructure continue to slow the development of low-emissions hydrogen, putting 2030 targets announced by governments increasingly out of reach.
“The current crisis has highlighted how deeply economies around the world depend on trade in hydrogen-based products – from fertilisers to fuels and industrial feedstocks – and the significant role of the Middle East in those supply chains,” said IEA Executive Director Fatih Birol. “Countries are looking for ways to make their energy systems more resilient and diversified. Low-emissions hydrogen can play an important role in those efforts over time, but stronger policy support and much faster deployment will be needed before it can make a meaningful contribution at scale.”
Fertiliser markets have been particularly affected by the conflict in the Middle East. The region accounts for around one-sixth of global hydrogen production and plays a major role in global trade in ammonia, urea, methanol and refined products. Disruptions to production, exports and shipping routes have contributed to shortages and price volatility across global markets. The report notes that urea prices doubled between January and May 2026 as supply disruptions, higher natural gas prices and export restrictions tightened global markets. The resulting increase in fertiliser costs poses risks for food supply chains, especially in import-dependent agricultural economies.
Low-emissions hydrogen production is set to reach a new record in 2026 and exceed 1% of global hydrogen production for the first time. But despite continued progress, investment momentum weakened in 2025, with delays to final investment decisions and a shrinking pipeline of projects highlighting the challenges facing the sector.
Despite continued policy support in some markets, low-emissions hydrogen and hydrogen-based products remain significantly more expensive than conventional alternatives in most markets. While diversification can strengthen energy security, it may also come with additional costs. As such, the pipeline of announced projects for producing low-emissions hydrogen by 2030 has shrunk by around a quarter since last year to 27 million tonnes due to delays and cancellations. Projects that have reached final investment decision or have a strong likelihood of becoming operational by 2030, have fallen from 10 million tonnes in last year’s assessment to just above 6 million tonnes.
Demand remains the key missing piece. The volume of low-emissions hydrogen covered by new offtake agreements remained low in 2025, broadly unchanged from the previous year. Only around 20% of newly signed volumes were backed by firm contractual commitments. This lack of demand certainty continues to be cited by developers as one of the largest barriers to investment.
China remains the leader in the deployment of electrolysers, accounting for around 75% of new installations in 2025 as global installed capacity doubled to 4 gigawatts. However, the report finds signs of slowing momentum, with investment decisions for new projects to produce hydrogen via electrolysis declining for the first time. New policy support introduced in late 2025 is expected to help revive growth in the coming years.
In Europe, support programmes and regulatory requirements are helping move projects forward, particularly in refining. Yet slow implementation of key regulations continues to delay investment and scaling up. Elsewhere, progress is emerging in North America, India and Japan, though uncertainty over regulations, incentives and future demand remains a challenge.
The report also highlights the opportunities and challenges facing Africa. The continent has abundant renewable energy resources and significant long-term potential for low-emissions hydrogen production, but deployment remains at an early stage. Only around 6 000 tonnes of low-emissions hydrogen are produced in Africa today, and none of the 34 announced projects targeting operation by 2030 have reached a final investment decision yet.
According to the report, hydrogen could support industrial development, improve food security through domestic fertiliser production and help countries in Africa move up the value chain in sectors such as steelmaking. However, success will depend on reducing financing costs and ensuring that hydrogen strategies are integrated with broader economic development priorities.




