DATACENTERS ¿la nueva demanda eléctrica?

DATACENTERS ¿la nueva demanda eléctrica?

Dr. Erwin Plett, colaborador H2News y CEO Low Carbon Chile.

Fecha publicada: 11 Agosto, 2026

Los principales temas abordados en el reciente congreso RENMAD Chile 2026 giraron en torno a la promoción, construcción y ejecución de proyectos de almacenamiento energético mediante sistemas BESS; la descarbonización de la matriz eléctrica; y la integración de la infraestructura digital —en particular, los centros de datos (data centers)— como nueva fuente de demanda eléctrica.

En este último ámbito, fue especialmente relevante la presentación de Pablo del Canto, del Ministerio de Energía, titulada “Centros de Datos en Chile: Demanda energética, territorio y desafíos de desarrollo”. En ella se analizó el crecimiento de los centros de datos asociado a la expansión de la inteligencia artificial y sus efectos sobre la planificación energética. Este fenómeno se aborda mediante el Plan Nacional de Data Centers (PDATA) 2024–2030 y la Ruta Energética 2026–2030.

De acuerdo con las proyecciones presentadas, la demanda eléctrica de los centros de datos crecerá fuertemente, desde 325 MW en 2025 hasta 1.207 MW en 2030. La industria superaría los 1.000 MW de demanda en 2028 y, para 2030, el 86 % de la demanda proyectada —unos 1.038 MW— se concentraría en la Región Metropolitana. Debido a que estas instalaciones operan prácticamente de manera continua, las 24 horas del día, adquieren especial relevancia como demanda de base.

En este contexto, el principal desafío no radica en la disponibilidad de generación, sino en la transmisión. Chile dispone de abundante generación renovable, pero persisten restricciones para transportar esa energía hacia los principales centros de consumo. A la demanda de los centros de datos se suman las necesidades de la minería, el hidrógeno verde y la electromovilidad. Por ello, la expansión y el uso eficiente de las redes eléctricas constituyen condiciones fundamentales para acompañar el crecimiento de la demanda.

La Ruta Energética 2026–2030 organiza la respuesta pública en seis ejes: competitividad y justicia; seguridad y resiliencia; transición energética; infraestructura habilitante; inversión y desarrollo; y modernización institucional. Entre sus prioridades se encuentran la expansión de la transmisión, el uso eficiente de las redes y la agilización de los procesos de permisos.

Actualmente, los proyectos de centros de datos se concentran principalmente en el corredor norte de Santiago, debido a la disponibilidad de infraestructura eléctrica, fibra óptica y un ecosistema consolidado de proveedores. El PDATA registraba 22 centros operativos y al menos 30 nuevos proyectos identificados hacia 2028. En paralelo, la capacidad instalada de estos centros pasó de 35 MW en 2013 a 198 MW en 2023.

La localización de los centros de datos responde a múltiples factores, entre ellos la latencia y disponibilidad de fibra óptica, la conexión eléctrica, el acceso a fuentes de energía renovable y sistemas de almacenamiento, las necesidades de agua y refrigeración, la disponibilidad y uso del suelo, los riesgos naturales, la relación con las comunidades y la conectividad internacional.

En términos de tipología, se distinguen los centros de colocation —centros de coubicación o alojamiento compartido—, los enterprise —centros de datos corporativos o de uso propio—, los hyperscale —centros de datos de hiperescala o de gran capacidad— y los centros orientados a inteligencia artificial. Estos últimos presentan una mayor densidad de potencia y una mayor complejidad en materia de gestión térmica. Cabe recordar que toda la potencia eléctrica consumida por los servidores termina disipándose en forma de energía térmica, lo que convierte a la refrigeración en un elemento crítico de su operación.

El Norte Grande, especialmente las regiones de Antofagasta y Tarapacá, presenta ventajas para el desarrollo de estos proyectos debido a su elevada radiación solar, disponibilidad de suelo y potencial de generación renovable. Sin embargo, enfrenta como principales desventajas la distancia respecto de los centros de demanda y los plazos asociados al desarrollo de nuevas obras de transmisión, que pueden extenderse entre cuatro y seis años.

La zona sur, por su parte, aparece como una alternativa debido a sus condiciones climáticas más favorables para la refrigeración, un menor nivel de estrés hídrico y la disponibilidad de recursos hidroeléctricos y eólicos.

Entre los desafíos ambientales destaca el hecho de que los centros de datos no cuentan con una tipología específica de ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), por lo que sus proyectos son evaluados caso a caso. Durante la presentación también se mencionaron modificaciones en los umbrales aplicables al almacenamiento de diésel y una guía técnica del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), publicada en enero de 2026, destinada a estandarizar criterios. A ello se suma la preocupación de las comunidades por el consumo de agua de estas instalaciones, particularmente en un país que enfrenta importantes niveles de estrés hídrico.

Otro problema crítico es la brecha existente entre los plazos de construcción y los de conexión eléctrica. Un centro de datos puede construirse en un período de dos a tres años, mientras que una línea regional de transmisión puede requerir entre cuatro y seis años para su desarrollo. Además, cada proyecto puede demandar entre 20 y 120 MW en zonas donde la capacidad de la red resulta insuficiente.

Para enfrentar esta brecha, se plantea priorizar la ubicación de los proyectos en terrenos próximos a subestaciones o líneas existentes, coordinar tempranamente los procesos de conexión e incorporar, cuando sea necesario, infraestructura propia de respaldo.

En síntesis, al cierre del primer semestre de 2026, Chile cuenta con una capacidad instalada de generación eléctrica de 40.749 MW, mientras que la demanda máxima histórica alcanza apenas 13.018 MW. Si a esta capacidad se suman las plantas generadoras que se encuentran en período de pruebas, en construcción activa, y en evaluación ambiental, el potencial llegaría a 61.324 MW. Esta situación plantea interrogantes respecto de la capacidad del mercado para absorber las nuevas inversiones en generación en el corto y mediano plazo.

No obstante, en el horizonte se proyecta un incremento significativo de la demanda eléctrica asociado principalmente a la minería, el hidrógeno verde, la electromovilidad y, crecientemente, los centros de datos.

Chile enfrenta así una importante oportunidad de desarrollo vinculada a la expansión de la infraestructura digital. Sin embargo, su crecimiento exige resolver oportunamente los desafíos asociados a la transmisión, la localización territorial, los permisos, el uso del agua y la aceptación social. La demanda eléctrica de los centros de datos crecerá rápidamente y continuará concentrándose en la Región Metropolitana si no se impulsa una política efectiva de descentralización.

El desafío consiste en aprovechar los abundantes recursos renovables y las ventajas de conectividad de Chile, construyendo oportunamente la infraestructura eléctrica necesaria y estableciendo condiciones que permitan compatibilizar el crecimiento de los centros de datos con un desarrollo energético sostenible y territorialmente equilibrado.

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